domingo, 3 de diciembre de 2006

SEXO Y ADICCÓN

He adivinado algo de tus pechos
Te deseo
Al desearte me excitas
Te Besare tu cuello
Y mis manos apretaran tu cintura
Mis manos bajaran a tus nalgas muy redondas
Mis manos te las recorren
Ya terminaste de excitarme
Me gustas buena
Y mala
Las dos caras
Me endiablaste con tu nalga
Me gustas bruja
Para hacer diabluras embrujadoras
Por que el mundo es nuestro suelo
A veces volamos
A veces mundeamos
A veces nalgueamos
Y solo haría lo que tú me dejases hacerte
Te miraría o te cuidaría
O te daría agua, solo lo que tú pidieses
Y mi cuerpo se resiste
Y te besaría entera
Desde tu nalga hasta tu otra nalga
Pasando por tus labios
Y quedándome en tus ojos
Reiniciando por tus pechos
Del uno al otro
Sin olvidar tus pezones
Y concentrándome en tu ombligo
Para recaer en tu espalda
Golondrina ombliguera
Al compás de mis deseos
Mécete en mi cuando estoy dentro de ti
Y abres tus piernas y me acoges mecedor
Me estremeces todo cuando me respondes
Me erizas los sentidos
Se me para.........
Estoy sintiéndote
Te deseo
Te redeseo
Largamente profundizándote
Arriba de mí
Y tus pechos que se balancean sobre mí
Hasta rozar mis labios
Y mis manos que acarician tus nalgas
Y desnudos los dos
Tú, yo y tus muñecos
Una manta nos cubrirá, después caerá al suelo
Intercambiando erizamientos
Mi piel se siente abrasadora
Por que nos solo mis manos abrazan
Mi olor es de abrazo también
Huelo a olivo
Es el sentimiento puro
Solo las sensaciones y yo
Contigo envolviéndome
Se termino el deseo
Tu ombligo perdura
En mí siempre
Bésame, Deséame Poséeme Embriagame Pero nunca digas que no te lo advertí creo adicción…

sábado, 2 de diciembre de 2006

Toda la vida

Yo no sabía que no tenerte
podía ser dulce como nombrarte
para que vengas
aunque no vengas
y no haya sino tu ausencia
tan dura como el golpe
que me di en la cara
pensando en ti.
Te acuerdas de ese día?
Como ayer.
Estás en ese tubo de luz?
Te vi llegar
Bajar del auto
Correr hacia mí
Entrar en mi piel
Promesas de verano
19 años, piel de manzana
28, piel de durazno
Manos que recorren mi piel.
Manos que no se atreven a tocarte.
Entera me desnudas.
Se escuchan las voces afuera.
No es trascendente.
Solos tu y yo aquí dentro.
Una noche muy oscura.
No hay luna.
Hace frío.
Que importa?
Estamos nosotros que nos damos calor.
Ansiosos tus dedos me hurgan.
La emoción me recorre.
Haces camino en mi profundidad impenetrada.
Te adentras con suavidad.
Te mueves despacio.
Acaricias mis pechos.
Un dulce dolor me estremece.
Tu boca en mi oreja.
Me dice “te amo”
Te creo y me creo.
Han pasado más de 20 años.
Tus manos.
Tus labios.
Tu saliva.
Todo tu cuerpo.
Cada centímetro recorrido.
Aprendí con el tiempo a sentirte entero.
Bebiste de mi todo.
Bebí de ti sin apuro.
Viscosos, tibios, del uno y del otro.
Mordidas, refregones.
Incrustados, agazapados.
Tanteándonos, retorciéndonos
Estremeciéndonos, meneándonos
Chupándonos, olfateándonos.
Porque siempre fuimos así, solo el uno del otro.
Y de nadie más.
Todo fue igual desde principio a fin.
Cada día inventando algo nuevo.
Nada faltó?
Nada.
Todo fue perfecto.
Hasta el último día.
Hasta la llegada de ella.
Tal como estaba escrito.
Me hiciste mujer.
Tú ya eras hombre.
Jamás me importó.
Y me quedaron tatuadas.
Tus huellas.
Nada se igualará jamás.
Todo lo que viene es solo el azar.
Ahora mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo.

jueves, 30 de noviembre de 2006

CUERPOS QUE SE PRECISAN















Por estos días Elena solo recuerda su último encuentro con Emilio. Ese día sábado ambos en sus quehaceres, una a sus nuevos estudios en la universidad el otro a su trabajo. A pesar del sol la brisa calaba los huesos. Elena como todos los días sábados, siempre que sus hijos están comprometidos, lo llama a su móvil, Emilio le dice que lo llame cuando necesite de el, si no le responde es que su hija está con el, ella prefiere dejarle un mensaje: tengo mucho frió, necesito de tu calor… eso fue a la hora del almuerzo, en la tarde Emilio la llama y le dice voy para allá, ella respondió con voz adormilada de la siesta y lo espera, apenas 10 minutos los separan, casi no alcanza a vestirse y lo espera en pocas ropas pero muerta de frió, Emilio no se acostumbra al clima tan diferente al suyo, este es húmedo pero frío típico de la costa sur, el viene de un calor húmedo rodeado de montañas. Apenas entra en la casa y sin dar tiempo a encender la chimenea se meten en la ancha cama con muchos cobertores, mantas y edredones, desnudos se tocan ansiosos de calor, compañía y sexo, como siempre. Aun cuando hace solo un par de meses se conocieron saben cada uno lo que le gusta al otro. Se abrazan mucho, se tocan, se besan hambrientos, ella tierna y dulcemente toma su erecto miembro en sus manos y lo besa cuidadosamente, el la mira plácido y complacido, a el encanta eso y ella lo sabe, eso la excita mas aun. Emilio no se apura la deja hacer feliz, ella lo cabalga suave y sensualmente el no deja de mirarla…mamarrachito cuanto me excitas…..ella no habla pero mientras se mece sobre el lo besa en los ojos, nariz y boca, el encanta su aroma, el toma un pecho a la vez en sus manos como si fuera un pajarillo y se los besa despacio primero y mas fuerte después haciendo endurecer furiosos su pezones que no son grande en tamaño pero que se eriza al contacto de los labios de el, se dejan hacer, cambian, el la penetra suavemente desde arriba y le hace un orgasmo que le hace decirle cosas al oído: te voy a besar allí abajo para que me des un orgasmo en mi boca y así se lo hace, el sabe realmente complacerla y ella explota una vez mas, se enroscan húmedamente y se funden en una explosión urgente y al mismo tiempo, la sonrisa les queda en sus rostros. Es de noche pero temprano, se abrazan y se duermen muy juntos. Los dos saben que no deben comprometer más sentimientos de lo necesario, pero se necesitan, ambos están solos y la vida los tiene en el valle de la ola. Varias veces en la noche se despiertan solo para mirarse y saberse juntos, se abrazan, se acunan y duermen, despiertan y así hasta que el amanecer lo vuelve a excitar, el le toma la mano y se la lleva hasta su sexo ya endurecido, la pone boca abajo y la penetra suavemente acariciando sus pechos hasta conseguir tener el mas plácidos de los orgasmos ella y llenándola de su tibio fluido el. Como siempre el domingo desayunan, hablan mucho de sus vidas, Emilio tiene sus ojos mas azules de DIA contrarrestando con su piel blanquísima, sus manos grandes le envuelven la cara pasando sus dedos por el corto cabello de ella: estás mas linda.. Tu mas guapo, se besan, se acarician, se despiden, llevándose su alta postura de un metro ochenta, sus anchas espaldas de hombre maduro, se queda ella con su pequeña silueta mirándolo desde la ventana. Ninguno sospechó que deberían postergar sus encuentros clandestinos, a la semana siguiente Emilio partió a su tierra, le avisaron que su hijo se había accidentado y su padre sufrió un ataque de hemiplejia. A la semana siguiente la llamo todos los días, recordaron el último encuentro y el día que se iban a reencontrar la llamó desde el aeropuerto. Ahora se hablan y se escriben, pasarán muchos días hasta volver a pasar las noches frías, muy abrazados. Continúan juntando las ganas, ambos se extrañan y se desean, pero la historia tiene que ver con el vil dinero, el no puede regresar porque dejó su trabajo y entregó su casa, a ella no le va mejor con la “guita” como le llama el.

domingo, 26 de noviembre de 2006

INGLES




No se como empezó o si, lo se, el me encontró y yo lo seguí encontrando todas las veces que el quiso y ahora no puedo vivir sin el...

Voy manejando en la autopista, mano izquierda en el volante, la derecha en mi muslo, no tan cerca de mi ingle, porque van mas autos, camionetas , buses y camiones, no como aquel día, íbamos por la carretera, el tráfico a mas de 100, nosotros a menos, su mano izquierda en el volante, su derecha en mi ingle derecha, recorriéndola. Me pidió reclinara el asiento, llevo mi falda preferida , la de jeans , es verano, hay sol, las ventanas abiertas dejan entrar el olor a la brisa del pasto verde que tanto le gusta, su mirada adelante en el camino, su mano tibia, angulosa dura está quieta entre mis piernas, con todo su peso sobre mi ya húmedo sexo, no te muevas, me pide, rara vez sonríe, su mano no se mueve, pero la siento tierna, acariciadora, acogedora. Miro sus facciones, nariz recta, mandíbula apretada, labios besosos, me mira y sus ojos se ven excitados, ensoñadores; ambos supiramos, mi sexo mas húmedo , mi mano en el borde de la ventana y la otra en su muslo, sobre su jeans, la subo un poco y siento la dureza de su sexo. El nunca pide, pero se que desea mi mano dentro de sus boxers, su delgadez permite se deslice mi mano hasta sentirlo, suave, tibio, duro, sus ingles húmedas y velludas…no la quites, me susurra, la dejo ahí …